SITUACIÓN DE LA MUJER EN LA CIENCIA

HISTORIA DE LA MUJER  EN CIENCIA Y TECNICA

  • La historia pone de manifiesto cómo las oportunidades de las mujeres han variado con el tiempo y con las barreras estructurales e institucionales existentes desde el nacimiento de la ciencia moderna.

    El acceso a las instituciones científicas estuvo vedado para las mujeres hasta fechas increíblemente cercanas. En Grecia sólo se les aceptaba en algunas escuelas filosóficas. Durante la Edad Media apenas los conventos proporcionaban refugio a las mujeres que deseaban dedicarse al estudio. El nacimiento de las universidades europeas, entre los siglos XII y XV, redujo las oportunidades de las mujeres pues, debido a su carácter clerical, vetaban su ingreso. Tuvieron que pasar varios siglos para que como grupo, y no alguna que otra excepción, fueran admitidas en las universidades. En las universidades suizas no se las aceptó hasta la década de 1860, en las francesas hasta la de 1880, en las alemanas hasta la de 1900 y en las inglesas hasta 1870. Las universidades norteamericanas, de más reciente creación, no eran muy diferentes. Creadas a partir del siglo XVII, la primera universidad que admitió mujeres fue la de Oberlin, en 1837, pero en un departamento separado del resto y sin que pudieran obtener título. En España, las puertas de las universidades se abrieron para la mujer en 1868, pero una ley de 1880 introdujo el requisito de que la superioridad diera permiso expreso para que una mujer ingresara. El libre acceso sin permiso no se permitió hasta 1910 y ninguna española pudo enseñar en la universidad hasta 1916, cuando Julio Burrell creó la Cátedra de Literaturas Románicas en la Universidad de Madrid para Dña. Emilia Pardo Bazán (González; Pérez, 2002).

    Las academias científicas tardaron más aún en admitir mujeres; (Marjory Stephenson y Kathleen Londsdale) fueron las primeras en ser admitidas en la Royal Society en 1945, a pesar de que tenía casi trescientos años de existencia. En 1979, Yvonne Choquet-Bruhat fue la primera mujer en entrar en la Académie des Sciences francesa, fundada en 1666. Las primeras mujeres españolas en acceder a las academias científicas fueron María Cascales (Real Academia de Farmacia, en 1987) y Margarita Salas (quien leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1988). En el camino se habían quedado figuras como Marie Curie, que perdió, por dos votos, la posibilidad de entrar en la Academie de Sciences de París un año antes de que le concedieran su segundo Premio Nobel, en 1910 (González; Pérez, 2002).

    • A medida que aumenta el nivel jerárquico disminuye la presencia de la mujer. Esto ocurre incluso en las carreras donde la presencia de las mujeres en las aulas y en los niveles jerárquicos inferiores es mayoritaria.
    • Al disminuir la edad, aparece un mayor equilibrio entre el número de hombres y mujeres.
    • Se detecta menos presencia de mujeres en centros de investigación oficiales.
    • Las mujeres acceden a menos ayudas económicas personales y los proyectos que se asignan a investigadoras están menos dotados económicamente.
    • Las disciplinas científicas elegidas mayoritariamente por las mujeres son la biología y la medicina y continúan siendo las disciplinas del área de humanidades, las más solicitadas.
    RAZONES DE LA MUJER

    Son varias las explicaciones que las propias científicas esgrimen cuando analizan los obstáculos para iniciar una carrera en ciencias, permanecer en ella o ascender profesionalmente.

    Además de la dificultad de compatibilizar las demandas laborales con la exigencia familiar, la productividad científica en términos de publicaciones se ve también afectada por la maternidad.

    Esto lleva a un círculo vicioso: la escasez de mujeres en cargos de decisión dificulta la implementación de políticas y medidas que estimulen una mayor participación femenina en ciencia y tecnología.

    Buscando enfrentar el problema, científicas de la región han estimulado la discusión sobre el papel de las mujeres en la ciencia a través de foros y estudios, además de generar redes de intercambio a nivel regional (Anónimo, 2006).

    La influencia de la educación que reciben desde niñas y la falta de modelos femeninos en la ciencia, determina que las mujeres no elijan dedicarse a estas disciplinas. Y como a esa ausencia de modelos femeninos, se suma la tendencia de las científicas a adoptar modelos masculinos, endureciendo aún más la situación. Esto conlleva a la necesidad de destapar y luchar como colectivo contra la discriminación que existe hacia la científica y su trabajo (Farré, 2000).

    CONCLUSIÓN

     

  • A lo largo de la historia la presencia de mujeres en las disciplinas científicas y en la tecnología ha sido inferior a la de los varones.
  • Las mujeres superan ampliamente a los hombres como colaboradoras en los equipos de investigación, mientras que ellos llevan la delantera como jefes de proyecto a nivel internacional.
  • Las mujeres constituyen la fuerza principal de trabajo para el creciente sector de los servicios, donde realizan tareas de bajo estatus y poco salario.
  • En Cuba no se percibe desigualdad de géneros, pero si existe problemas en cuanto a cargos de dirección para la mujer de forma general.
  • En el Centro de Preparación Acuícola Mampostón, las mujeres superan ampliamente a los hombres en cuanto a cargos de dirección e investigación
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